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Maneras de vivir

Estos últimos años, gracias (o no) a las películas como Cincuenta sombras de Grey o Kiki, han destapado de una manera u otra diferentes maneras de vivir la sexualidad. Cuándo he empezado a investigar sobre este tema, lo primero que me apetecía en google han sido los típicos artículos como Los 46 fetiches más raros que existen. Sin embargo, estos artículos no dicen nada relevante (a mi parecer) lo que significa vivir y sentirte tú mismo o misma con otra manera de conseguir placer, ya que está palabra conlleva en la sociedad actual ciertos adjetivos: raro. Malvado. Secreto. Entonces se me a ocurrido buscar la palabra fetiche en la RAE (aunque no sea fan de este diccionario la verdad): ídolo u objeto de culto al que se atribuyen poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos. Como he dicho antes, no soy nada fan de este diccionario, por lo que he buscado la palabra en el diccionario Oxford: Una forma de deseo sexual en el cual la gratificación está sujeta, en un grado anormal, aun objeto en particular, un pedazo de ropa, una parte del cuerpo... He decir que esta me ha gustado más. Sin embargo, no creo que sea suficiente para entenderlo.


Después de ir un poco más allá, los fetiches comienzan o suelen aparecerse en la infancia, con algo que has experimentado y te ha excitado. Por casualidad. Aunque para que algo sea considerado un fetiche, es necesario que la persona lo tenga presente para excitarse; si no está, no se emociona sexualmente. Leyendo esto, me ha venido algo que experimenté un poco más de hace un año. Soy una persona a la que la música le hace llorar, bailar, mejorar un día o simplemente hacer que sienta mis emociones a través de ella. Por lo que casi todas las acciones que hago en mi día a día lo acompaño con diferentes tipos de música. Por lo que ducharse entra en una de ellas. Después de un día largo entré en casa y me metí a la ducha, y como otras veces, le di “play” a una de mis listas nuevas de Spotify de música urbana. Inconscientemente, me senté en la ducha, y empecé a masturbarme con la música al fondo. Y en poco me corrí. Nunca me había pasado. Y empecé a poner esa playlist cada vez que me metía a la ducha. Entonces, me di cuenta que el ritmo de fondo y las voces de Rels B, Bad Gyal y Kase O hacen que mi experiencia placentera sea mejor. Sin embargo, cuando he tenido relaciones sexuales con otras personas no he sido capaz de compartir este aspecto, para que pueda disfrutar más. Y me apena. Realmente no sé si lo mío es un fetiche, o simplemente es una cosa más que me gusta, pero creo que el no decirlo estigmatiza la propia palabra, o más allá los gustos de cada uno y una de nosotras.

 

Esto me ha llevado a una reflexión. Ponerle etiquetas a tus gustos personales no ayuda a compartirlos, ya que pueden no estar socializadas, y por lo tanto, se llevan en secreto.

Puede que cuando hasta que tengas mucha, mucha, mucha confianza con una persona será muy difícil compartirlo, por miedos a que no te entiendan. Miedo a parecer un bicho raro. Miedo a que esa persona se aleje. No puedo decir lo que se siente al liberarlo, al contarlo con tu pareja, pero creo verdaderamente que tiene que ser una liberación de tu persona. De ser tú mismo en las relaciones sexuales. Otra manera de conseguir una intimidad más profunda con la pareja y contigo misma.

 

Yo no veo fetiches como algo que te puede condicionar tu vida sexual, sino de explorar más tu cuerpo, a ti como otra manera de vivir y explorar la sexualidad. Sin tapujos. Sin límites.