LA LUCHA CONTINU(ú)A

La lucha de la mujer comienza a tener finalidades precisas a partir de la Revolución Francesa, ligada a la ideología igualitaria y racionalista del Iluminismo, y a las nuevas condiciones de trabajo surgidas a partir de la Revolución Industrial. Todo el cambio libertario y político que supone la Revolución francesa, sus filósofos, sus políticos, sus declaraciones de derechos, por un lado traen como consecuencia inevitable el nacimiento del feminismo y por otro, su absoluto rechazo y represión violenta. Las mujeres de la Revolución francesa observaron con estupor cómo el nuevo estado revolucionario no encontraba contradicción alguna en pregonar a los cuatro vientos la igualdad universal y dejar sin derechos civiles y políticos a todas las mujeres.

 

Sin embargo, a pesar de que no se puede hablar de feminismo como tal hasta el S. XIX, no se puede olvidar que antes de esta fecha muchas mujeres fueron conscientes de la situación de inferioridad y de desigualdad a la que estaban sometidas y que, de un modo u otro, se enfrentaron al sistema. He aquí algunas de ellas:

 

Guillermine de Bohemia

 

Como filósofa cristiana decidió crear una iglesia de mujeres en pleno siglo XIII en los tiempos en que las brujas, mujeres de fe o heréticas eran quemadas en las plazas públicas, fueran guerreras, pensadoras o médicas. Guillermina manifiesta que la Iglesia no la representa puesto que no es femenina, no hay una diosa femenina, Eva es solo la extensión de Adán y su servidumbre.

 

Christine de Pizan

 

Considerada la primera escritora feminista de la historia, su obra más famosa es 'La ciudad de las damas' publicada en 1405. Christine se puso a reflexionar sobre sí misma y su conducta y sobre otras mujeres que conoció. A lo largo de su libro plantea de manera clara la misoginia masculina de la época y denuncia la existencia de hombres que menospreciaban a las mujeres sin motivo alguno. Además, uno de los planteamientos más conocidos de este libro fue el de considerar que la inferioridad que se les atribuía a las mujeres no era consecuencia de su género sino de su falta de educación debido a la concepción social de la mujer. Pizan fue una de las primeras en poner sobre la mesa la defensa de la capacidad intelectual de las mujeres a través del movimiento “Le querelle de les femmes”.

Olimpia de Gouges

 

En 1791, Olimpia de Gouges escribía la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» publicada como respuesta a la Declaración de derechos del hombre y el ciudadano. En este escrito Gouges reivincaba el derecho de la mujer a ser independiente y la aplicación de las mismas normas legales para ambos géneros, así como la libertad de expresión para las mujeres y la igualdad en los derechos económicos. Fue guillotinada en 1793.

Mary Wollstonecraft

 

La inglesa Mary Wollstonecraft fue quién escribió en 1792 “Vindicación de los derechos de la mujer”, considerada la obra fundacional del feminismo y en la que abogaba por el igualitarismo entre los sexos, la independencia económica, la necesidad de la participación política y representación parlamentaria y el derecho a la misma educación que recibían los hombres.

 

Lucretia Mott y Elizabeth Cady Staton

 

En 1848 Lucretia Mott y Elizabeth Cady Staton organizaron en Nueva York la convención de Séneca Falls. Como resultado de esta reunión se publicó la 'Declaración de sentimientos de Séneca Falls' (inspirada en la declaración de derechos de Estados Unidos). En este texto, considerado uno de los documentos fundacionales del feminismo, se reclamaba la independencia de la mujer respecto al hombre (padre o marido) y el derecho al trabajo.

 

Sojourner Truth

 

Fue una reconocida abolicionista y activista por los derechos civiles de mujer. Fue la primera mujer negra en ganar un juicio contra un hombre blanco. Uno de sus discursos más recordados es el “Ain't I a woman?” pronunciado en 1851 en el que se muestran las diferencias entre el feminismo que defendían las mujeres obreras negras que empezaban a hacer aparición y el que defendían las pioneras del feminismo.

 

Emmeline Pankhurst

 

A principios del S.XX en Inglaterra aparecieron las conocidas como Suffragettes, lideradas por Emmeline Pankhurst (1858-1928) fueron un grupo de activistas pro-derechos civiles de las mujeres que reivindicaban el derecho al voto femenino.


Concepción Arenal

 

Fue una de las pioneras del movimiento feminista en España. Su primera obra sobre los derechos de la mujer 'La mujer del porvenir' se publicó en 1869 y en ella criticaba las teorías que defendían la inferioridad de las mujeres basada en razones biológicas. Su lucha se centró en defender el derecho de las mujeres a acceder a todos los niveles educativos.

 

Clara Campoamor

 

Fue una escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, logrado en 1931, y ejercido por primera vez por las mujeres en las elecciones de 1933.

 

Emily Wilding Davison

 

Emily Wilding Davison, una combativa sufragista que se convertía en mártir en 1913 al tirarse delante del caballo del rey Jorge IV de Inglaterra y, de este modo, perdiendo la vida por sus ideas: el derecho al voto de las mujeres.

 

Virginia Wolf

 

En 1929 se publicó la obra de Virginia Wolf, 'Una habitación propia' uno de los escritos principales a los que se hace referencia en el feminismo moderno. El argumento de este libro examina las dificultades que las escritoras e intelectuales tienen que afrontar porque los hombres tienen un poder legal y económico desproporcionado, y el futuro de las mujeres en la educación y la sociedad.

 

Simone de Beauvoir

 

Cuando Simone de Beauvoir escribe en 1949 El segundo sexo el feminismo parecía que no tenía ya razón de ser, una vez conseguidos los objetivos del sufragismo. Simone expone la teoría de que la mujer siempre ha sido considerada la otra con relación al hombre sin que ello suponga una reciprocidad. Todo lo contrario, el hombre es el centro del mundo, es la medida y la autoridad —esta idea será la que el feminismo posterior llame androcentrismo: el varón como medida de todas las cosas—. La filósofa insiste en separar naturaleza de cultura y profundiza en la idea de que el género es una construcción social —aunque ella aún no utilice la palabra género.

 

Betty Friedan

 

Fue Betty Friedan quien lo detectó, investigó, desentrañó y puso nombre. La tercera ola del feminismo comienza nombrando «el problema que no tiene nombre». Según Betty Friedan, en aquella época se achacaba a las mujeres la responsabilidad de todo tipo de «problemas»: incluso que ellas no tuvieran orgasmos. Su importancia estuvo en descifrar con lucidez el rol opresivo y asfixiante que se había impuesto a las mujeres de medio mundo y analizar el malestar y el descontento femenino.

 

Kate Millet

 

Millet está considerada una de las autoras clave en el ideario del feminismo contemporáneo. Su obra 'Política sexual' (1970) es uno de los escritos principales dentro de la corriente del conocido como feminismo radical. La tesis principal que defiende Millet es que el patriarcado no deriva de la esencia humana, sino que su origen es histórico y cultural, ya que no existe disparidad mental intelectual ni emocional entre los sexos.

 

Estas mujeres son algunas de las que aparecen en los libros y en los textos históricos, pero esto no quiere decir que fueron las únicas que lucharon por la igualdad. Miles y miles de mujeres de todo el mundo participaron en la lucha, puede que también tus antepasadas. estamos aquí gracias a ellas. Y seguimos luchando. 

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